Una semana después de la fuerte tormenta que azotó la región Centro de Coahuila, comienzan a salir a la luz daños no contemplados en el balance oficial. El jardín de niños Suzanne Lou Pape, en Monclova, sufrió el colapso de parte de su barda perimetral, sin haber sido incluido en los reportes.
La directora del plantel, María Magdalena Maldonado, explicó que fueron aproximadamente 20 metros de barda los que se vinieron abajo, representando un riesgo latente tanto para los niños como para la seguridad del inmueble. A pesar del incidente, decidieron no suspender clases y buscar una solución inmediata.
Tras dialogar con los padres de familia, se acordó colocar una malla provisional para impedir que los alumnos se acerquen a la zona dañada. Además, maestras y personal administrativo organizan guardias durante el horario escolar. “Sabemos que es un riesgo, pero tratamos de tomar medidas mientras se resuelve”, dijo la directora.


Con más de 50 años de antigüedad, el kínder ya mostraba signos de deterioro, pero la caída de la barda lo hizo evidente. Más allá del temor por accidentes, preocupa que el inmueble queda abierto al ingreso de personas ajenas, lo que incrementa el riesgo de robos o situaciones peligrosas.
Las autoridades educativas ya están al tanto de la situación. La directora señaló que la barda dañada es antigua y que, en vez de solo reparar los 20 metros colapsados, se está contemplando renovar los 60 metros completos que rodean al jardín de niños. Aún no se define cuánto costará la obra.
Hasta ahora, el jefe de Servicios Educativos en la región, Abraham Segundo, no ha hecho declaraciones públicas ni ha respondido llamadas para informar sobre los plazos o las acciones que seguirán. Mientras tanto, maestras, padres y alumnos continúan haciendo frente a un riesgo que no debería ignorarse.










