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AHMSA gasta 63 mdp en lavanderías, viajes, nómina y asesores; los obreros viven el abandono


El informe del síndico Víctor Manuel Aguilera expone un patrón de despilfarro: más de 64 millones de pesos en ingresos en cinco meses y una lista de egresos que incluyen lavandería, viáticos personales, comisiones y pagos a despachos, mientras Monclova se hunde en la crisis económica.


Altos Hornos de México (AHMSA) parece haber encontrado una forma de seguir moviendo dinero sin producir acero. Entre el 1 de mayo y el 15 de octubre de 2025, la empresa reportó ingresos por más de 64 millones de pesos, pero los egresos detallados por el síndico Víctor Manuel Aguilera Gómez revelan un patrón de gasto corporativo que contrasta brutalmente con la miseria laboral que dejó su colapso.

El documento, entregado al Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, deja ver que la compañía sigue girando pagos por servicios, reembolsos, viajes, asesorías y hasta lavandería, mientras la planta de Monclova permanece en silencio desde diciembre de 2022.

Entre los beneficiados aparecen nombres que se repiten en los listados judiciales de la empresa. José Roberto Acosta Villasana, por ejemplo, cobró por viajes a Saltillo, Sabinas e Infonavit, además de recibir 40 mil pesos por una “comisión laboral”.
Mónica Regina Elizondo Ortiz también figura con reembolsos de gastos por comidas, viajes y audiencias laborales, y Andrés González Saravia Coss fue compensado por limpieza, mensajería, lavandería y basura en una casa corporativa en San Ángel, gastos domésticos que llaman la atención en una empresa declarada en quiebra.

El informe también muestra pagos a Rubén Rogelio Valdez Palafox, por supuesta atención de juicios laborales en Saltillo y Hércules, así como cuantiosos desembolsos a despachos externos: Elizondo Cantú S.C. cobró 928 mil pesos por auditoría, Huémac González Cantú y Carlos Valdés Abularach recibieron sumas por asesorías legales y trámites diversos, y hasta el notario Bernardo Molina Heinrichs fue incluido por “certificaciones y elaboración de poderes”.

Mientras tanto, la empresa sigue pagando vales de despensa a través de Pluxee México, energía eléctrica con CFE, internet con Telmex, gasolina, limpieza, y nómina con Banca Afirme. Todo ello dentro de una estructura burocrática que, aunque vacía de obreros y sin hornos encendidos, sigue consumiendo recursos como si la producción continuara.

El síndico firmó el documento en San Pedro Garza García, Nuevo León, confirmando que los movimientos financieros se realizan “en cumplimiento” de los mandatos judiciales. Pero el fondo del informe exhibe otra realidad: una empresa que ya no existe en lo industrial, pero sí en lo contable; una maquinaria de gastos que se mantiene viva mientras la Región Centro se apaga.

A casi tres años del paro total, AHMSA se ha convertido en el símbolo más doloroso de la impunidad económica: millones que entran y salen por conceptos opacos, mientras los obreros —los verdaderos dueños del esfuerzo que levantó la acerera— siguen esperando liquidaciones, justicia y dignidad.

Ni el gobierno federal ni el estatal han frenado el goteo de dinero que fluye dentro del expediente 19/2023, donde cada nuevo informe parece confirmar lo mismo: que AHMSA ya no es una empresa, sino una herida abierta que sigue drenando recursos en lavanderías, viáticos y abogados, mientras Monclova sobrevive a su sombra.

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