La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) anunció su salida definitiva de la Unión de Organismos Empresariales. La decisión se tomó luego de quedar fuera de consejos estratégicos como Simas, Copladem y el Instituto del ISN, sin recibir explicación ni espacio para defender su postura.
Humberto Prado, presidente de la CMIC, acompañado por los ex presidentes Eugenio Williamson y Raúl Flores, explicó que la salida responde a una acumulación de exclusiones. “Nos cerraron las puertas. Nuestros proyectos no pasaban. Ya no pintábamos en las decisiones importantes”, dijo en rueda de prensa.
Flores lamentó que, pese a representar a más de mil 200 empresas de construcción en 28 municipios, las necesidades de la cámara quedaran en segundo plano. “Monclova requiere obras, inversión, no solo reuniones. Nos cansamos de ir y venir sin respuestas”, comentó con evidente molestia.
Con la salida de la Unión, anunciaron su integración a la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), una plataforma que consideran más efectiva para influir en decisiones de infraestructura. “No queremos aplausos. Queremos resultados. Queremos que nos escuchen y que respeten el trabajo de nuestro sector”, señaló Williamson.
La CMIC, tercera fuerza en generación de empleo a nivel nacional, considera que ya no tenía representación real ni capacidad de propuesta. “Mientras nosotros quedábamos fuera, otras cámaras mantenían sus puestos. ¿Cómo se explica eso?”, cuestionó Humberto Prado, visiblemente inconforme por lo que calificó como un trato desigual.
Los empresarios también criticaron el rumbo actual de la Unión de Organismos, fundada hace 12 años por Andrés Oyervides. “Se desvió del objetivo. Hoy hay intereses personales, favoritismo. Eso no es unión. No vamos a ser parte de algo que ya no nos representa”, concluyó Raúl Flores con firmeza.
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