Con apoyo federal, el jardín de niños logró mejoras clave en infraestructura, clima y servicios para 120 pequeños.
Tras meses de espera y algunas complicaciones, el Jardín de Niños Federico Froebel por fin vio culminadas sus obras. Con 250 mil pesos del programa “La Escuela es Nuestra”, se transformaron sus aulas, servicios y espacios comunes. La inauguración simbólica se realizó antes del cierre del ciclo escolar.
Aunque los niños ya están de vacaciones, padres y maestros quisieron celebrar. Fue un acto sencillo, pero con mucha emoción. José Erives, delegado regional de Bienestar, reconoció el esfuerzo del comité escolar, que gestionó y aplicó cada peso de manera transparente y efectiva.

Entre las mejoras destacan seis mini splits que ya están instalados en las aulas. También se colocó un lavabo por salón, con lo que los alumnos podrán lavarse las manos sin salir del aula. Además, se resolvieron problemas de agua y electricidad que afectaban el funcionamiento del plantel.
Uno de los logros más significativos fue recuperar una cocina que llevaba años en desuso. Hoy, ese espacio ya está habilitado y listo para integrarse a las actividades escolares. Cada cambio representa un paso hacia un entorno más digno y funcional para los 120 niños del Froebel.
El tesorero del comité escolar expresó su alegría por el resultado. Dijo que este proyecto demuestra que cuando hay voluntad, comunidad y apoyo gubernamental, se pueden lograr grandes cosas. El Froebel reabre sus puertas renovado, listo para recibir con orgullo a sus alumnos el próximo ciclo.










