México cerró el último periodo con 61,960 robos de vehículos asegurados, según datos registrados entre mayo de 2024 y abril de 2025. Aunque la cifra representa una variación mínima de -0.1%, detrás del número está la realidad diaria de miles de familias afectadas por este delito silencioso.
El Estado de México, como en años anteriores, fue la entidad más golpeada, con 15,857 unidades robadas. Jalisco y la Ciudad de México también figuraron con altos registros. En estos lugares, la mezcla entre densidad urbana, actividad económica y movilidad facilita las operaciones de grupos delictivos bien organizados.
No todo fueron malas noticias. A nivel nacional, se logró recuperar el 42% de los vehículos robados, es decir, 25,838 unidades. Este avance es importante, aunque desigual: hay entidades con mejor tecnología y respuesta rápida, mientras otras enfrentan limitaciones para actuar eficazmente ante cada reporte de robo.
Los criminales siguen apostando por vehículos funcionales y discretos. El Nissan Versa lideró la lista, seguido por tractocamiones Kenworth, la pick-up NP300, el Aveo y motocicletas Italika. Estos modelos permiten desde el transporte de mercancía robada hasta su desmantelamiento para alimentar el mercado de autopartes.
Aunque desde 2019 la tendencia muestra una baja general, la situación dista de estar bajo control. Algunas zonas siguen siendo puntos críticos, y los picos recientes en ciertos estados preocupan. La contención del robo de autos requerirá estrategias firmes, con prevención, vigilancia y justicia más cercana a los ciudadanos.
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